Un juzgado de familia. Cada tres años el juez debe reunirse con las personas que están declaradas como civilmente incapaces, para comprobar si ha mejorado o no y en todo caso si es posible ampliar un poco su capacidad. La ley lo quiere así. Un señor que está declarado absolutamente incapaz desde hace unos cuantos años visita al juez con su madre, que es su curadora. La madre es una señora de 72 años muy activa. En la conversación el juez toca ciertos tópicos que la experiencia le ha indicado que son útiles para calibrar en forma práctica la salud mental: quién es el presidente del país, el precio de algunos productos cotidianos, la forma de viajar en colectivo desde la casa hasta algún destino cercano, cosas así. El señor responde a casi todo con gran corrección, lo que le hacía pensar al juez que quizás le vendría bien poder hacer mas cosas. Se le ocurrió preguntarle si no querría votar en las próximas elecciones. Es una pregunta que está de moda y un tema...