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EL VOTO ES SECRETO

Un juzgado de familia. Cada tres años el juez debe reunirse con las personas que están declaradas como civilmente incapaces, para comprobar si ha mejorado o no y en todo caso si es posible ampliar un poco su capacidad. La ley lo quiere así. Un señor que está declarado absolutamente incapaz desde hace unos cuantos años visita al juez con su madre, que es su curadora. La madre es una señora de 72 años muy activa. En la conversación el juez toca ciertos tópicos que la experiencia le ha indicado que son útiles para calibrar en forma práctica la salud mental: quién es el presidente del país, el precio de algunos productos cotidianos, la forma de viajar en colectivo desde la casa hasta algún destino cercano, cosas así. El señor responde a casi todo con gran corrección, lo que le hacía pensar al juez que quizás le vendría bien poder hacer mas cosas. Se le ocurrió preguntarle si no querría votar en las próximas elecciones. Es una pregunta que está de moda y un tema...

LA DISTRACCIÓN DE MI ABUELO

      En Resistencia hacía calor. Se encontraba tan presente que casi nadie hacía ya comentarios. Se sentía bajo el sol perpendicular en las veredas, en la semioscuridad de la siesta, en la oscuridad insomne de las noches.    Por esos años no se conocía el aire acondicionado. Los cines carecían de techo o disponían de inmensas ventanas ciegas en las paredes que se abrían al anochecer para que los espectadores pudieran durar un poco mas sin derretirse del todo.    Sus habitantes (¿cómo se llamarán? ¿resistentes? ¿resistidos? ¿resistencianos?) resistían el espantoso clima inventando historias sobre su ciudad. El relato ha sido siempre una de las formas de evitar el suicidio por angustia. Tácitamente todos quieren que esa anécdota haya sido cierta si permite darle cierto lustre al inhóspito páramo que les ha tocado habitar y del que no pueden ya huir.    En esas noches de ansiedad por las nubes que no llegan, por el incómodo caminar de al...

UN CASAMIENTO FORMAL

Llego al oscurecido parque en el que se alza la capilla solitaria. Los invitados han venido hasta allí recorriendo los largos pasillos del hospital, mojándose un poco con la lluvia. Entro. Ya están ocupados todos los bancos y consigo un lugarcito de pie, al fondo. Los rezagados tendrán que seguir la ceremonia desde afuera, bajo el techo del pequeño atrio. Son las siete de la tarde en un antiguo hospital de la ciudad de Buenos Aires. Construido a principios del siglo XX con el modelo francés de pabellones de dos o tres pisos, separados entre si y conectados por largos corredores techados y aventanados. Con un parque central y en ese jardín una capilla pequeña, para unas sesenta personas, dedicada según creo a San Sebastián o a algún otro mártir cuyo recuerdo, por comparación, alivie las penurias de los enfermos. “La verdad, yo estoy bastante mejor con mi próstata que vos con tus flechazos” podría musitar alguno. Los hospitales de Buenos Aires son un conjunto de construcciones de...

¿DÓNDE QUEDARON LOS PATOS?

En los años sesenta del siglo pasado yo tendría unos diez años. Por ese entonces, todavía existían los patos. No digo que se hayan extinguido, pero actualmente han pasado a ser casi tan virtuales como los dinosaurios. En aquel momento no era infrecuente que los chicos pudieran ver patos en alguna ocasional visita al campo, emocionarse con el espactáculo de los patitos recién salidos del cascarón corriendo detrás de la pata hacia un charco de agua. Muchos habrían visto la desesperación de una gallina a la que le dieran a incubar huevos de pata viendo a sus retoños meterse al agua, sin poder comprender qué clase de locura estaban haciendo. Mas de un niño de aquella década habrá recibido un patito como regalo y presenciado la progresiva desesperación de su propia madre al ver que cagaba por todos lados y crecía todos los días, mientras él se olvidaba de su promesa del primer día de encargarse de cuidarlo. Pero en realidad no había muchos patos de carne y hueso en la ciudad d...

CHARCAS Y ANCHORENA

Me veo con ocho años -era 1958 ó 1959- caminando por esa vereda de Anchorena o por la de enfrente. Había un almacén en el que podíamos comprar de vez en cuando yogures, que nos encantaban. Casi llegando a Charcas por la vereda impar había un edificio entero de varios pisos, con frente de ladrillos, en el que, según se decía, vivían todos funcionarios y empleados rusos de la embajada y empresas rusas. Era una cosa misteriosa en aquellos tiempos en que Rusia era un lugar misterioso, al que no se podía viajar, lleno de espías y personificación de todos los males. Esto a pesar de que sorprendían al mundo mandando el primer satélite alrededor de la tierra y luego de la Luna, al primer hombre, a la perra Laika y mas adelante a la primera mujer. Todo era norteamericano. Eso era lo bueno, lo moderno, la patria de la Coca Cola, de los autos grandes, de las cocinas inmensas, del hula-hula, del chicle Bazooka y Plop, los ganadores de guerras con aspecto de campesinos distendidos. Recuerdo qu...

DOS HERMANOS GALLEGOS

   A la mañana me los crucé de nuevo. La semana pasada los había visto caminando por Paraná casi esquina Arenales, en la vereda de la plaza Vicente López. Hoy iban por Talcahuano en dirección a Marcelo T. de Alvear.      Son dos hermanos gallegos, muy bajitos. Deben pasar ahora los ochenta años. Cuando caminan uno va un poco adelante y el otro lo sigue. Vestidos siempre con saco, camisa cerrada oscura sin corbata.      Los conozco desde hace mas de veinte años. Quizás desde 1990 o 1991 cuando junto a Ricardo Pujol y Jorge López alquilamos la oficina de Esmeralda al 600.     Ellos tenían a la vuelta, por Viamonte al 800 vereda impar un localcito de menos de dos metros de frente por tres de fondo en el que vendían bombones, caramelos, gomitas de frutilla o eucaliptus, cáscara de naranja con chocolate y cosas así. Muy pocos rubros mas cabían en el lugar. Tes, cafes, yerba y galletitas. Siempre que uno entraba estaba detrás del most...

EL PERRO AMARILLO

Quizás fué con el sentimiento que me produjo la muerte de Manuel García Ferré y la asunción del papa Francisco que salí a caminar por el cantri. Quiero escribirlo así, como lo hace Milagro Sala y no decir “club de campo” como haría un rebuscado español con esa manía chauvinista que tienen de forzar las palabras de otro idioma y trocarlas en una del propio que no significa exactamente lo mismo. Definitivamente un jogging es un jogging y no un “chándal” y un sweater se dice de ese modo y no el ridículo “jersey”. Son años y años de nacionalismo franquista, que les ha impedido a varias generaciones oír otras lenguas en el cine y en la televisión, embruteciéndolos aún mas si se pudiera. Tan colonizados quedaron todos por esa estupidez que ni siquiera al volver la democracia se animaron a dejar los idiomas nativos de la península. En lugar de abrirse al mundo se cerraron mas y quisieron imponerse entre todos los idiomas que ya casi nadie usaba. El eskera, el galego, el catalán. En su ab...