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Mostrando las entradas de julio, 2013

CHARCAS Y ANCHORENA

Me veo con ocho años -era 1958 ó 1959- caminando por esa vereda de Anchorena o por la de enfrente. Había un almacén en el que podíamos comprar de vez en cuando yogures, que nos encantaban. Casi llegando a Charcas por la vereda impar había un edificio entero de varios pisos, con frente de ladrillos, en el que, según se decía, vivían todos funcionarios y empleados rusos de la embajada y empresas rusas. Era una cosa misteriosa en aquellos tiempos en que Rusia era un lugar misterioso, al que no se podía viajar, lleno de espías y personificación de todos los males. Esto a pesar de que sorprendían al mundo mandando el primer satélite alrededor de la tierra y luego de la Luna, al primer hombre, a la perra Laika y mas adelante a la primera mujer. Todo era norteamericano. Eso era lo bueno, lo moderno, la patria de la Coca Cola, de los autos grandes, de las cocinas inmensas, del hula-hula, del chicle Bazooka y Plop, los ganadores de guerras con aspecto de campesinos distendidos. Recuerdo qu...

DOS HERMANOS GALLEGOS

   A la mañana me los crucé de nuevo. La semana pasada los había visto caminando por Paraná casi esquina Arenales, en la vereda de la plaza Vicente López. Hoy iban por Talcahuano en dirección a Marcelo T. de Alvear.      Son dos hermanos gallegos, muy bajitos. Deben pasar ahora los ochenta años. Cuando caminan uno va un poco adelante y el otro lo sigue. Vestidos siempre con saco, camisa cerrada oscura sin corbata.      Los conozco desde hace mas de veinte años. Quizás desde 1990 o 1991 cuando junto a Ricardo Pujol y Jorge López alquilamos la oficina de Esmeralda al 600.     Ellos tenían a la vuelta, por Viamonte al 800 vereda impar un localcito de menos de dos metros de frente por tres de fondo en el que vendían bombones, caramelos, gomitas de frutilla o eucaliptus, cáscara de naranja con chocolate y cosas así. Muy pocos rubros mas cabían en el lugar. Tes, cafes, yerba y galletitas. Siempre que uno entraba estaba detrás del most...