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Mostrando las entradas con la etiqueta Resistencia

LA DISTRACCIÓN DE MI ABUELO

      En Resistencia hacía calor. Se encontraba tan presente que casi nadie hacía ya comentarios. Se sentía bajo el sol perpendicular en las veredas, en la semioscuridad de la siesta, en la oscuridad insomne de las noches.    Por esos años no se conocía el aire acondicionado. Los cines carecían de techo o disponían de inmensas ventanas ciegas en las paredes que se abrían al anochecer para que los espectadores pudieran durar un poco mas sin derretirse del todo.    Sus habitantes (¿cómo se llamarán? ¿resistentes? ¿resistidos? ¿resistencianos?) resistían el espantoso clima inventando historias sobre su ciudad. El relato ha sido siempre una de las formas de evitar el suicidio por angustia. Tácitamente todos quieren que esa anécdota haya sido cierta si permite darle cierto lustre al inhóspito páramo que les ha tocado habitar y del que no pueden ya huir.    En esas noches de ansiedad por las nubes que no llegan, por el incómodo caminar de al...

EL ROSARIO MILAGROSO

Creo que fué en sexto grado. El último grado de la escuela primaria en 1963. Yo tendría unos trece o catorce años y se me había despertado una fuerte vocación religiosa. La vida de los sacerdotes del Colegio Don Bosco de Resistencia me parecía ideal. No recuerdo si fué porque comenté eso a alguno de los curas o en premio a alguna buena acción que uno de ellos me regaló un rosario. Era de cuentas de plástico, redondas. Cada misterio las tenía de un color diferente: verde, rosa, azul... y con una crucecita de metal plateado con el relieve de Jesucristo. Una de esas calurosas tardes de Resistencia me dormí a la hora de la siesta con el rosario en la mano seguramente intentando rezarlo. Me desperté de golpe con una sensación de quemazón. Abrí la mano y efectivamente tenía cuatro pequeñas ampollas en la palma de la mano, coincidentes con los extremos de la cruz del rosario. La cruz a su vez presentaba cuatro manchitas blancas en sus puntas, como si fueran florcitas. Un milag...