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Mostrando las entradas con la etiqueta calle Charcas

CHARCAS Y ANCHORENA

Me veo con ocho años -era 1958 ó 1959- caminando por esa vereda de Anchorena o por la de enfrente. Había un almacén en el que podíamos comprar de vez en cuando yogures, que nos encantaban. Casi llegando a Charcas por la vereda impar había un edificio entero de varios pisos, con frente de ladrillos, en el que, según se decía, vivían todos funcionarios y empleados rusos de la embajada y empresas rusas. Era una cosa misteriosa en aquellos tiempos en que Rusia era un lugar misterioso, al que no se podía viajar, lleno de espías y personificación de todos los males. Esto a pesar de que sorprendían al mundo mandando el primer satélite alrededor de la tierra y luego de la Luna, al primer hombre, a la perra Laika y mas adelante a la primera mujer. Todo era norteamericano. Eso era lo bueno, lo moderno, la patria de la Coca Cola, de los autos grandes, de las cocinas inmensas, del hula-hula, del chicle Bazooka y Plop, los ganadores de guerras con aspecto de campesinos distendidos. Recuerdo qu...