En estos días Grecia está en el medio de esas confusiones sociales que provocan tanta incertidumbre y susto a sus habitantes. En Argentina nos sucedió lo mismo en 2001. No es inocuo creer en los mensajes de la publicidad. Si les hacés caso a los que procuran venderte tabaco con avisos, te morirás de cáncer o algo parecido. Si les creés a los del alcohol te pescarás una cirrosis. Lo mismo sucede con la mayor y mas difundida campaña: esa que nos convence de que el dinero tiene valor. Es magnífico lo que han logrado los gobiernos y los bancos. Todos vemos el papel, sabemos que su estructura y materiales no es muy diferente de la del papel higiénico. Pero con el número impreso y en la cantidad adecuada creemos que vale lo mismo que un antiguo palacio, un automóvil y hasta que la felicidad. “Das gold!” cantan en la ópera Fidelio. “Das gold!” coreamos todos. Al menos el viejo oro es un metal. No muy útil pero brillante. En cambio el papel moneda es eso. Papel. Los g...