Al mirar a lo que nos rodea podemos advertir que la Naturaleza tiene una intención. Tratando de ponerla en palabras podríamos leer: “Soy grande, fuerte, hermosa y trato de seguir así”. Esa directiva se aplica tanto al Universo que abarca todas las realidades, como a otros universos: los animales, los vegetales, la humanidad, el cuerpo humano. Esa grandeza, la fuerza y la belleza parecen estar pensadas para subyugar a un observador externo; a alguien que no pertenezca como individuo a ninguno de esos universos. Porque para los individuos el mensaje es siempre de violencia, dolor y muerte. Las estrellas nacen, chocan entre sí, son devoradas por agujeros negros, pierden su consistencia y se diluyen. Los vegetales sufren ataques de insectos, se pudren, son comidos, ahogados por otras plantas invasoras. Los hombres padecen deformaciones, enfermedades, injusticias, hambre, nacen y mueren en el medio de dolores, sean buenos o malos, inocentes o culpables. Nada ...