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PÉNDULO

                                        Alicia oyó los pasos que se acercaban. No podía ser otro que Fernando. -Mamá. Giró la cabeza. Vio al hijo de veinticinco años vestido con la remera de los Redonditos de Ricota que usaba de piyama y en calzoncillos. Temblaba un poco y estaba muy serio. -De nuevo la luz de mi cuarto apareció encendida cuando me desperté. -¿Otra vez? ¿No te la habrás olvidado vos? -No. Estoy bastante seguro. Desde el otro día que pasó eso me fijo bien cuando la apago. “Lo único que me faltaba de este inútil es que sea sonámbulo” pensó Alicia. -Bueno, hijo. Vení, sentate y te preparo el Nesquik.  Fué a la cocina, lo preparó y lo trajo. -Son cosas que suceden. Le voy a pedir a mi amiga, esa que maneja el péndulo que venga a inspeccionar si hay algo raro en la...

UN DIVORCIO

Un pedido de divorcio en un juzgado de la ciudad de Buenos Aires. Cuando se inició todavía estaban vigentes leyes que obligarían a que el juicio durara bastante tiempo si uno de los dos no aceptaba divorciarse de común acuerdo. Pero pronto iba a ser aplicable un cambio de legislación que permitiría a cualquiera divorciarse con sólo pedirlo. La demandante de este caso es una mujer joven y el marido también. Ambos entre los cuarenta y los cincuenta. Los dos son abogados. Ella trabaja en tribunales en un juzgado en lo criminal. El es un abogado  independiente, se ocupa de temas penales y se ocupa de un estudio jurídico con un asociado más joven. El matrimonio tiene dos hijos varones. El mayor de los chicos es un preadolescente de unos doce años. El otro está en los primeros grados de la escuela primaria. La demanda inicial fué hecha por ella. Pedía que lo condenaran a él a pagar una alta cantidad de dinero, casi como se ve en las películas norteamericanas, diciendo que su marido e...

RECUERDO DE BEN MOLAR

     Murió Ben Molar. Tenía 99 años. Fué uno de esos judíos, abundantes y activos en Argentina a partir de la década de 1950 y hasta 1980, nacidos en los primeros años del siglo. Muchos de ellos, especialmente en el ambiente artístico, modificaban sus verdaderos nombres. Molar se apellidaba Smolarchik, como Tato Bores era Borensztein. Siempre me pregunté por qué. La respuesta que me parece mejor es que todos tenían unas enormes ganas de circular en la sociedad argentina sin parecer extranjeros y percibían que los apellidos judíos provocaban una reacción interna de desagrado en los que los oían. En una escala menor sucedía lo mismo con los apellidos de origen italiano. En Argentina lo fino era tener un buen apellido vasco y si era posible, dos. Sonaban bien los que parecían franceses y también los ingleses. Los del incipiente rock nacional optaron muchas veces por nombres italianos mezclados con apellidos ingleses o viceversa, para evocar a los neoyorkinos famosos (Johnny ...

DE CHIRIPA

                                        Dia 1 Ahora son como las doce de la noche. Estoy en una cama bastante incómoda en una finca cerca de Chicoana.  Al lado mío, en otra cama, ya duerme Antonio.  Hacía diecinueve años que no nos veíamos. Prefiero no decir la razón, porque hoy nos reconciliamos y solamente escribirla me dolería demasiado. Me llamó por teléfono hoy temprano. No  ha perdido ni su voz de soprano ni el agudo final con que hablan los santiagueños. Comenzó diciéndome hermano, hermano de la vida, qué nos ha pasado. No quise decirle qué nos ha pasado porque me dieron ganas de verlo otra vez. Dijo que tenía una invitación para hacerme, si podíamos juntarnos a tomar un café en un bar de la plaza 9 de Julio. Antes de una hora estábamos los dos en ese desde el que se ve casi de frente la catedral. Antonio está mas flaco. Me contó que se separó de s...

ABORTO: ELOGIO DEL ASESINO

Dedicarse a matar a otros ha sido casi siempre una tarea de baja reputación social. La actividad no aporta esos antecedentes que suelen incluirse en un curriculum vitae. La carrera como asesino genera en amigos y familiares interés pero escasa admiración. Pocos empleadores suele haber dispuestos a reclutar laboralmente a alguien por la habilidad o aptitud para eliminar semejantes, aunque desde luego que los hay. Pero los que matan como medio de vida no escapan al general deseo de gratificación, no dejan de sentir la humana necesidad de reconocimiento por la faena bien ejecutada. En ausencia de gestos o palabras de estímulo y gratitud de los demás, la soledad del que gana su sustento diario de ese modo hace necesaria la búsqueda autónoma de justificación, argumentos para levantarse a sí mismo la moral y darse ánimos para continuar en la senda elegida. El asesino está obligado a generar su propio elogio. Algunos se enorgullecen de su eficiencia, de poder hacer su trabajo co...

YA NO HAY PATOS

En los años sesenta del siglo pasado yo tendría unos diez años. Por ese entonces, todavía había patos. No digo que ahora sea imposible encontrarlos en algún lugar pero ya nadie habla de ellos. Se fueron junto a la gomina, al aceite de castor, al Vick Vaporub y el Extracto de Blanco. En aquellos años -ahora me doy cuenta- habían comenzado a evaporarse pero yo no lo sabía. Los chicos podíamos ver patos en alguna visita al campo. No era necesario ir muy lejos ni viajar muchas horas. El campo empezaba más cerca que ahora. Había pequeños campitos en los fondos de muchas casas con patos, gallinas, charcos. Recuerdo mi asombro una vez que ví como patitos recién salidos del cascarón corrían detrás de la pata mamá hacia una lagunita. ¿Como sabían nadar si acababan de nacer? Me tocó ver también la desesperación de una gallina a la que le habían puesto para incubar huevos de pata cuando vio a sus recién nacidos correr a meterse al agua, cacareando histérica sin poder comprender qué ...