Dia 1 Ahora son como las doce de la noche. Estoy en una cama bastante incómoda en una finca cerca de Chicoana. Al lado mío, en otra cama, ya duerme Antonio. Hacía diecinueve años que no nos veíamos. Prefiero no decir la razón, porque hoy nos reconciliamos y solamente escribirla me dolería demasiado. Me llamó por teléfono hoy temprano. No ha perdido ni su voz de soprano ni el agudo final con que hablan los santiagueños. Comenzó diciéndome hermano, hermano de la vida, qué nos ha pasado. No quise decirle qué nos ha pasado porque me dieron ganas de verlo otra vez. Dijo que tenía una invitación para hacerme, si podíamos juntarnos a tomar un café en un bar de la plaza 9 de Julio. Antes de una hora estábamos los dos en ese desde el que se ve casi de frente la catedral. Antonio está mas flaco. Me contó que se separó de s...