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LA DESAPARICIÓN DEL PELIGRO EN LAS MENTES PENALES

La noción de riesgo o peligro es de las mas esenciales para la supervivencia. Las primeras enseñanzas que recibimos de nuestros padres están relacionadas con esto. A lo largo de la vida, en gran parte deberemos nuestra existencia a un adecuado y oportuno alerta sobre los riesgos. Aprenderemos a mirar antes de cruzar las calles, a no introducir los dedos en los tomacorrientes, a no acercarnos en exceso al borde de los precipicios. Y muchas veces las lecciones serán recibidas directamente de sucesos dolorosamente percibidos: el agua caliente quema, el alcohol en exceso marea y enferma, ciertas enfermedades contagian. También advertimos desde siempre peligro en conductas de otros. Por eso ponemos rejas a nuestras casas, evitamos transitar por zonas oscuras. El concepto de riesgo o peligro es necesario para la defensa de la vida. Lo tienen todos los seres vivos y en buena medida es lo que ha permitido a cada especie evitar la extinción. Cualquier ser que en alguna etapa evolutiva h...

ENTENDIENDO EL BREXIT

Demasiados deciden en mi nombre sin consultarme. Y para hacer eso me cobran sus sueldos, me imponen sus propios intereses y prioridades y hasta sus ideas sobre cuestiones tan íntimas como lo que está bien o mal en mi familia. Algunos son concejales, alcaldes o intendentes. Otros legisladores, diputados, senadores, presidentes o jefes de gobierno, o gobernadores. Hasta aquí tengo ciertas posibilidades de saber qué es lo que dijeron (no lo que dirán ni sus verdaderos pensamientos, que sólo podré conocer mas adelante). Así puedo, en un esfuerzo que me es multiplicado por la propaganda engañosa y por las escasas opciones, hacer algo que tiene alguna semejanza con elegir a alguno. Pero ahora se han creado cuerpos de funcionarios, cuyos nombres casi no conozco, que no sé bien quiénes son, que forman un conjunto que parece darle órdenes a esos tipos que yo conocía poco y mal. Lo que es seguro es que cobrarán sueldos que yo de algún modo tendré que pagar, que jamás me consulta...

¨YO SOY EL DE LOS CARAMELOS"

Subió al taxi en la estación Retiro. Se lo veía pobremente vestido, casi un indigente. Ni bien se sentó, antes de que yo pusiera a andar el reloj me preguntó cuánto costaría el viaje hasta el Hospital de Niños. Le dije la cantidad aproximada. -Vamos, entonces, por favor. Me respondió. Durante la marcha me dí cuenta enseguida que no conocía mucho de la ciudad. Miraba a un lado y a otro como queriendo retener en su memoria los edificios, las calles y las plazas. -Disculpe, me preguntó luego de algunos minutos. ¿Este recorrido lo hace algún colectivo? Es que voy a tener que venir seguido y el taxi me sale un poco caro. -Si, le contesté. Puede tomar el 92 que lo deja bien. -Ah. Gracias. Será mejor el colectivo la próxima vez. ¿Sabe? Tengo un hijo que está internado en hospital. Tenía ganas de contarme. Eso se notaba enseguida. Y comenzó a contarme que vivian en un pueblo de la provincia de Buenos Aires, bastante lejos, y que venía para verlo. Mientras hablaba, sin...

DESDE PLAZA LAVALLE A PIÑEYRO IDA Y VUELTA

El viaje en taxi iba a ser bastante largo. Ida desde Plaza Lavalle hasta la desconocida localidad de Piñeyro, cruzando el Riachuelo. Hacía mucho calor y la mañana era extraordinariamente luminosa. Después de hacer la diligencia que me llevaba a ese barrio el plan era volver en el mismo taxi. Yo iba con la incomodidad de ánimo de salir en horas de trabajo. Aunque formaba parte de mi tarea ir a visitar a una persona mentalmente incapacitada en su casa, siempre me pasa que temo que conmigo fuera del juzgado nadie sea capaz de resolver nada y que a mi regreso se haya producido alguna hecatombe. Por supuesto que es una apreciación totalmente falsa. Nadie me necesita demasiado y soy fácilmente reemplazable. El taxi era espacioso, con aire acondicionado y limpio. Uno de esos Spin que me resultan tan cómodos. Su conductor tenía todo el formato físico de un negro africano. Labios gruesos, cráneo redondeado, nariz aplanada. Pero la piel era completamente blanca. Seguramente un mix genético...

LECHERO DE BARRACAS

Subo al taxi en la esquina de Finochietto y Perdriel. Es la primera mañana fresca de este otoño. Tenía turno muy temprano con el médico en el Hospital Británico y ya me estoy yendo para la zona de Tribunales, con ese espíritu optimista y esperanzado que genera un médico que te viera mucho menos jodido de lo que vos pensabas estar media hora antes. Es un Corsa, no muy nuevo, con un conductor de unos sesenta años. Después me enteraré de que cumplió 65 la semana pasada. Canoso pero con todo el pelo, hablar pausado y respetuoso. -Buen día. Hasta Libertad y Lavalle, por favor. -Como no. Disculpe ¿es del barrio? Digo de acá, de la zona. -No. Vine al hospital. Pero me gusta Barracas. Creo que es el barrio mas lindo de Buenos Aires. Calles anchas, casas bajas, bastantes parques. -A mi también, me dice mirándome por el espejo retrovisor con unos ojos sorprendemente azules. Yo me crié acá. Mi viejo guardaba el carro y los caballos en un corralón de aquí a la vuelta, por Baigorri....

CHANGUITO TUCUMANO

No se si los taxistas, de tanto repetir algunas historias las van mejorando con el tiempo, pero cada vez que uno me cuenta la suya me encanta oírlo. Hoy me tocó subir a un taxi conducido por un vejete de 73. Me dijo que quería retirarse y volverse a Tucumán, donde había nacido. Ni la mujer ni los hijos quieren oir nada sobre eso. “Quiero ir a los valles Calchaquíes” dijo. “Que lindo es Amaicha del Valle”, digo yo. El me mira por el espejo, emocionado. “Allí me crie”. Zas, la pegué con el lugar. Ahora el relato será imparable. “Ve este dedo? Es un recuerdo de infancia de Amaicha. Mi tio era comisario. Le molestaba que el viento golpeara puertas y ventanas y entrara tierra en la comisaría. Cuando se levantaba tierra los chicos nos asustábamos de que el pudiera enojarse y corríamos a cerrar las ventanas que eran así de gruesas, pesadas. Cerrando una de las ventanas me apreté el dedo y casi lo pierdo. Quedó medio así como lo ve”. No estaba tan mal ese dedo. Quizás er...