LA PUTA MIOPE
Hoy salí a caminar a la mañana por Buenos Aires. Como el gimnasio estaba cerrado por el festejo del golpe de Videla, decidí seguir por Montevideo hacia la zona de Congreso.
La ciudad estaba bastante vacía. Pocos caminando, casi nada de autos. Pude andar casi continuamente, sin que me detuviera ningún semáforo. Los fuí evitando con cruces en infracción o giros por las calles laterales.
Llegué así, zigzagueando casi hasta la avenida Independencia, empleando menos de media hora.
Ese barrio, que imaginaba degradado, no lo está tanto. Vi un par de edificios nuevos de departamentos para vivienda bastante agradables a la vista y con arquitectura de cierta calidad.
Lo que va cambiando desde el Barrio Norte hacia allí es la gente.
Por esa zona se ven mas morochos e inclusive algunos con el uniforme actual de los chorros: pantalón ancho tipo pescador, largo hasta la pantorrilla o un poco menos, camisa o remera ancha por fuera del pantalón, gorra deportiva con la visera hacia atrás, zapatillas deportivas también y medias de algodón. A veces el atuendo incluye una mochila para guardar lo robado.
El ladrillo en la mano para romper vidrios de autos es optativo. No siempre conviene llevarlo cuando se pasa por delante de un agente policial, por mas que éstos, atentos a la pantalla del teléfono celular, se esfuercen en pensar que se trata de un obrero de la construcción.
Reparando en estos personajes pude ver que varios llevaban pequeños volantes que dejaban en las comisuras de los teléfonos públicos, parabrisas de autos y otros sitios desde donde pudieran ser vistos para quien mira de cerca.
Eran inequívocamente agentes publicitarios mañaneros de las putas de la zona.
Mi fantasía se avivó cuando vi a una chica fea, mal vestida y algo sucia haciendo la misma tarea.
No se si ella estaría fomentando su propio negocio en el rato libre, pero la verdad es que nada tenía que ver su aspecto con la foto del espectacular trasero que presentaba su aviso.
Pocas cuadras mas adelante, ya de regreso en la zona de Tribunales, una petiza fea y muy miope, cargada con anteojos gruesos me entregó en la mano uno de esos volantes.
En éste aparecían dos lesbianas, una de las cuales lamía un pezón a la otra. Muy fuertes y eróticas.
Me vino a la mente qué sucedería si concurriera a ese sitio. ¿No me toparía con la chicata en lugar de las dos rubias?
¿Se sacará los anteojos para trabajar?
¿O disimulará con algún artilugio que le permita ir a tientas?
Lo que me parece seguro es que ella no debe encargarse de cobrar porque los clientes, desprotegidos en este rubro por Defensa del Consumidor tratarían de retribuir el engaño recibido y se sentirían moralmente autorizados a estafarla.
Seguí pensando en todo esto mientras caminaba por Uruguay. ¿Qué nombre le darán a esta actividad?
En Argentina hasta las ocupaciones menos dignas son nombradas en forma discreta y respetuosa.
El cartonero es recolector o agente de reciclaje, el portero del edificio es un encargado, las putas tienen un arancel para el "servicio convencional buco-vaginal" o el "combinado anal".
En esta línea la cegatona seguramente se auto denominará "publicitaria independiente de servicios especiales".
Aquí mi imaginación pegó un vuelo hacia Santa Fe, donde una divertida disposición legal ordena pagar con fondos públicos el taxi a los bebedores, para evitar accidentes de tránsito. ¿No se ve una conexión entre la puta miope y los gobernantes santafesinos?
Hay cosas que de un solo golpe describen la sociedad, la época, los gobernantes. Como si fuera una lograda caricatura, de esas que hacen reir y pensar a la vez.
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